HACIA UNA CIUDAD AMIGA DE LA INFANCIA Y TAMBIÉN AULA PARA LA FORMACIÓN DE NUEVOS CIUDADANOS. NUESTROS ESPACIOS PÚBLICOS INFANTILES EN VENEZUELA. 2002–2014

Beatrice Sansó de Ramírez
16 min readMay 25, 2021

1. INTRODUCCIÓN

En las ciudades actuales, multiculturales e individualistas, con contradicciones y conflictos, habitan nuestros niños, convirtiéndose en víctimas de las incomidades urbanas; y, permeables a valores que pueden reflejarse en una conducta negativa para el futuro.

LA PEDAGOGÍA CULTURAL. “BOULEVARD DE SABANA GANDE”. CARACAS.

LA PEDAGOGÍA CULTURAL. “BOULEVARD DE SABANA GANDE”. CARACAS.

Lo ideal es que el niño encuentre en la ciudad, un instrumento que le permita una mejor relación consigo mismo y con el mundo que le rodea, para que halle en ella una oportunidad de incrementar sus valores morales y éticos.

Los espacios públicos, por ser zonas de encuentro colectivo, se convierten en las herramientas más adecuadas para promover la socialización de todos, especialmente de los niños, así como, para combatir las patologías urbanas. Sin ellas, las ciudades no son más que conjuntos de edificios que no tienen nada en común.

Sin embargo, las políticas públicas rara vez han tenido en cuenta a los niños en las acciones sociales, a pesar de que es indispensable su protección como ciudadanos de las generaciones futuras, mediante acciones centradas en sus derechos fundamentales.

El proceso evolutivo de la sociedad debe finalizar con un enfoque de las necesidades de los niños, teniendo en cuenta que más del 55% de la población mundial vive en las ciudades.

2. GESTIÓN

Las premisas expuestas en los párrafos anteriores a modo de introducción, explican los proyectos de rehabilitación de espacios públicos, realizados por nosotros como directores de “PDVSA La Estancia”, filial de la empresa petrolera venezolana, destinada a la promoción de la calidad de vida de los ciudadanos en virtud del artículo 5 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que prevé el destino de los beneficios derivados del petróleo al hecho social.

Nuestro principal objetivo fue el de centrar nuestro trabajo sociocultural en nuestros niños, los individuos más vulnerables, sometidos en las ciudades, a factores de alto riesgo.

A estos efectos, operamos en dos segmentos de acción; el primero, en la generación de espacios urbanos infantiles; el segundo, en la utilización de dichos espacios como escenarios de pedagogía urbana.

Los puntos focales de nuestros proyectos urbanos, eran los siguientes:

2.1. Participación de las comunidades de las zonas sometidas a rehabilitación como condición de procedencia de los proyectos. Actividades culturales indispensables.

ACOMPAÑAMIENTO SOCIAL

· Formación de un equipo interdisciplinario de profesionales, llamado “de acompañamiento social”, que acompañaba el proyecto desde el inicio con la Fase de “Diagnóstico Integral” del área donde el espacio público sería destinado a rehabilitación de nuestra parte.

Este “Diagnóstico Integral”, se fundamentaba en los siguientes aspectos:

o Participación activa de los integrantes de las áreas en rehabilitación y discusión colectiva de los proyectos.

o Inclusión de las opiniones y consejos de estudiantes universitarios del área social, arquitectónica, urbanística, etc.

o Revisión participativa (por parte de la comunidad respectiva y sus niños) de las diferentes etapas del proyecto.

o Realización “in situ” de inspecciones diarias, para promover el espacio como campo de observación.

o Convocatoria de los habitantes de la zona para participar activamente en el proyecto, relacionándose entre ellos y con nuestros expertos, para escuchar y tomar acciones consensuadas para la promoción del acuerdo de ciudad.

o Hacer de las comunidades afectadas, una herramienta activa para la sostenibilidad del proyecto.

o Aplicación de un plan de mantenimiento preventivo para garantizar la sostenibilidad del proyecto.

o Integración de los habitantes de la zona como trabajadores de la construcción y el mantenimiento.

o Anunciar con avisos colocados “in situ” las obras por desarrollarse en los espacios intervenidos, sus horarios, etc., a fines de reducir las molestias y promover las preguntas e interés de todos sobre el proyecto.

3. Los espacios públicos como centros de pedagogía de la ciudad. La importancia de “practicar la ciudad”.

3.1. Pedagogía urbana.

El espacio público como lugar de unión de los derechos colectivos, debe convertirse en un centro de enseñanza intencional y dialéctica, a través de una metodología participativa, recursiva y lúdica.

El espacio urbano debe transformarse en aulas de nuevos ciudadanos. La ciudad se convierte en un escenario de aprendizaje de valores para formar niños con un alto grado de cultura urbana, donde se promueve un acuerdo para una nueva visión de la sociedad, con ciudades de tamaño humano amadas por los conciudadanos que las habitan, destacando el sentido de pertenencia.

Dado su carácter colectivo, el espacio urbano es un instrumento para educar la voluntad, la capacidad de escucha, el pensamiento crítico, la capacidad de gestionar los conflictos, la libertad de las personas. Se convierte en un sistema de maduración de la identidad, donde se construye un modelo formativo integrado a través de la promoción del potencial de la ciudad.

La ciudad como lugar educativo debe pasar de “ciudad vacía” a “ciudad educativa”, incluyendo así, un diseño participativo del espacio, a través del método que se denomina “educación al aire libre”, donde el juego tiene un papel privilegiado como indicador de la experiencia urbana.

En virtud de lo expuesto, incorporamos los siguientes elementos a nuestros proyectos:

· Campaña de atención espacial permanente y omnipresente.

· Videos educativos; creación de personajes modelo; acuñación de “lemas” de buena convivencia.

· Educación de la ciudad, a través de actividades culturales. Nuestra campaña — “espacio recuperado, espacio ocupado por la cultura”- implicaba la presencia permanente de grupos musicales y teatrales, exposiciones, talleres, ballets.

· Educar de la mano del mobiliario, el arte público y la rehabilitación.

· Concebir el espacio como un lugar para potenciar la imaginación individual y colectiva, liberando a los usuarios de un uso único, repetitivo e impuesto.

· Legitimación de la “entidad de gestión urbana” por parte de la comunidad, lo que se traduce en el respeto de sus acciones. “PDVSA La Estancia”, pudo así repensar la ciudad, promulgando medidas generales para el respeto de los derechos de los niños, a través del impulso de estrategias legales, administrativas, y de coordinación.

3. 2. Los niños como punto de referencia para los proyectos de espacio público. El caso de Venezuela.

La situación subjetiva de los niños debe considerarse de forma específica y diferente a la del resto de la población. Ésto, aunque garantice legalmente la inclusión del infante en el desarrollo global (bajo la idea de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU), no debe entenderse como su subordinación a los adultos. Los niños son individuos con el mismo estatus, aunque su dependencia pueda hacerlos más vulnerables.

Los niños tienen derecho a influir en las decisiones, a expresar sus opiniones, a participar en la vida familiar, comunitaria y social; a ser protegidos de los abusos, a caminar solos y seguros por la ciudad, a disponer de espacios verdes y no contaminados, a jugar y a reunirse con sus compañeros. Todo ello de forma protegida pero no discriminatoria.

Los niños tienen derecho a vivir en las ciudades sin estar preocupados o pensativos, sino como pensadores de su espacio, conscientes de la materialidad del territorio y de la posibilidad de potenciarlo. Las ciudades deben ser repensadas en la fase de su realización, tal y como la podría imaginar un niño, con su participación activa en su rehabilitación.

Hay que educar a la sociedad para que acepte a los niños. Se trata de una aplicación recíproca, en la que, a partir del espacio público, educamos a los niños, pero también a los adultos.

3.2.1. El caso de Venezuela.

Teniendo en cuenta que el espacio público constituye un instrumento para garantizar el bienestar de los niños, y partiendo de sus características anteriormente señaladas; y, específicamente, de las condiciones sociales de los mismos en Venezuela, vamos a exponer el método utilizado para hacerlos protagonistas de nuestros proyectos de rehabilitación urbana, diseñados como respuesta a nuestra crisis social.

Venezuela es un país joven, el 16,7% de la población está formada por niños menores de 12 años. El 72,1% vive en hogares monoparentales, el nivel de pobreza es del 80%, presentando la mayor desigualdad de América Latina.

En nuestras aglomeraciones urbanas, los niños sufren la llamada “patología de la marginación”, son invisibles por falta de acceso a los servicios públicos y a los derechos humanos más básicos, sufren la exclusión incluso frente a los niños más acomodados, que tienen acceso a espacios y juegos institucionalizados, que, debido a la grave crisis económica en curso, son cada día más caros; y, por tanto, exclusivos de los niños más acomodados.

“BARRIOS” Y NIÑOS

Sin embargo, las principales ciudades nacieron sin planificación y se han poblado por el “milagro económico” debido a la perforación de los pozos petroleros desde mediados del siglo XX, creando enormes territorios de barrios marginales.

Los niños crecen con la ausencia de sistemas de protección de sus derechos, que, aunque están garantizados en la Constitución, no se aplican. Están sometidos a la degradación urbana, con una situación pasiva y especialmente de victimización, sin espacios públicos, excluidos de los programas educativos de las ciudades. En Caracas, los encontramos en las calles, no para participar en la vida social y educativa, que es esencial en los primeros años de vida, sino para encontrarse con los flagelos citadinos, de drogas y alcohol, provocándose inexorablemente actos de violencia entre los compañeros.

Sin entrar en un análisis sociológico profundo, pero con la conciencia de que el urbanismo es un instrumento de mejora social; en esta realidad, era lógico impulsar nuestros proyectos urbanos a través del Organismo del Estado creado para realizar las tareas socioculturales de nuestra empresa petrolera, el organismo denominado “PDVSA La Estancia”, del cual fui su gerente durante diez años.

Con el “Diagnóstico Integral in situ”, realizado con la participación directa de las comunidades integrantes de las áreas sometidas a intervención, se establecieron sus necesidades para dar soluciones a través de la rehabilitación urbana.

En este segmento de la obra, hubo una fuerte presencia de niños, por lo que pudieron emerger las deficiencias de los espacios, en cuanto a la consideración de los mismos en sus ellos.

Creamos al efecto, una planificación de la acción”, a través de una metodología participativa, con un gran esfuerzo de comunicación, enfoques interinstitucionales, experiencias participativas de la infancia.

En nuestro gran proyecto de Caracas, llamado “Bulevar de Sabana Grande”, la inclusión de los niños fue nuestro punto de partida.

El “Bulevar” se ha convertido en una zona de privilegio peatonal, donde se recrea un espacio lúdico; y, espontáneamente, aparecen juegos infantiles; también esculturas y personajes, muros de escalada, arte público, tenso-estructuras; “murales”.

Los equipos de juego no se han delimitado como “áreas de juego”, sino que se han instalado por todo el “Bulevar”. Éstas, creadas con los mejores materiales y diseños, se encuentran por doquier y pueden ser admiradas por quienes tienen la suerte de acudir a esta vía peatonal.

Los niños que juegan a serpentear de aparato infantil a aparato infantil, desafiando a sus compañeros, se han convertido en el mayor entretenimiento de la infancia.

Porque donde los niños juegan, los niveles de delincuencia se reducen. Se produce una situación dialéctica y recíproca que favorece los intereses colectivos.

Planificamos cada proyecto, empezando por la peatonalización, y luego desarrollamos prácticas de planificación urbana con la participación de los niños.

En el “Boulevard” proliferan las oficinas y los comercios, su metro sirve de estación final (“hub”). En este sentido, la presencia de los niños, la ha hecho más amable, ha pintado el espacio de alegría y ha contribuido a la sustitución de los miles de espacios que producían uno de los mayores márgenes de inseguridad de la ciudad.

El “Bulevar” genera una experiencia concreta de diversidad, porque promueve la interacción cívica entre los niños.

Recorrer su ruta peatonal implica hacer un camino de construcción de identidad, donde nos encontramos con múltiples formas de pedagogía activa, respetando la individualidad y subjetividad del niño.

3.3. Arte público y esculturas de personajes icónicos, punto de diálogo con los niños.

ARTE PÚBLICO.

En nuestro “Bulevar”, los niños experimentan la alegría de estar en la calle, de vivir la ciudad, de entablar un intercambio de juegos e intereses comunes, a través de su intervención activa y sus experiencias participativas. En ellos, los niños cobran vida con muchos elementos lúdicos, como las figuras de bronce de tamaño humano que recuerdan a curiosos personajes.

Cada personaje tiene su propia razón de ser. Recuerdan las tradiciones, la tecnología. Se quiso con ellos construir un sistema educativo integrado para explotar el potencial de la ciudad, fomentando la identidad de todos como parte de un país petrolero.

Las 13 obras de arte público a lo largo del “Bulevar”, y los “murales” pintados o de cerámica, así como, las tenso-estructuras, integran el recorrido de los niños, para acostumbrarlos a disfrutar de la estética, de la alegría, de la belleza.

Encontramos sillas muy altas de 4 metros de largo, de varios colores; mesas y sillas de cemento. Los quioscos se utilizan como estructuras museísticas para crear recorridos expositivos.

El proyecto se caracteriza por su moderno mobiliario urbano, compuesto por bancos atérmicos, salvapantallas, sombrillas, quioscos, bolardos, señalización, disuasores diseñados “ad hoc”, señalética, pavimento premiado internacionalmente y para discapacitados.

Todos estos elementos, tienen la peculiaridad de su presencia, la prerrogativa de habitar el espacio donde se ubican. Sin necesidad de tener ningún medio de exhibición, comparten con el público el lugar en el que se encuentran ambos, creando una relación absolutamente única entre ellos y los usuarios. La incorporación de estos componentes, era una necesidad en nuestros proyectos como método pedagógico de diálogo con nuestros niños.

3.4. La “acupuntura urbana” o micro-generación de proyectos urbanos: expansión radial del bienestar urbano.

Nuestros proyectos están diseñados para crear bienestar ciudadano, como herramienta para una urbanización inclusiva y sostenible.

Los niños de las zonas urbanas, deben aprender a compartir espacios, a participar, a reunirse para jugar, a la vez que entran en contacto con el verde, para poder escapar de los juegos violentos, de la omnipresencia de los dispositivos electrónicos y de la delincuencia. La situación de los niños constituye el barómetro de la cuestión social. Por lo tanto, los proyectos urbanos llevados a cabo por nuestra institución, darán importancia al interés primario/superior de los niños y a su sano desarrollo.

Los espacios deben ser utilizados de la mejor manera posible para promover la educación de los menores, generando una memoria urbana que siembre un terreno positivo para el futuro. La vida urbana y la calidad del entorno urbano son un recurso para todos.

ZONAS DE JUEGO. AGOPUNTURA PARA LA VIDA URBANA. Obsérvese en las fotos de arriba la construcción de zonas de juego en los espacios residuales de las barriadas de Caracas.

En este sentido, llevamos a cabo los siguientes proyectos en Venezuela:

a) “Bosque Urbano El Porvenir”, territorio abandonado de 1,5 kilómetros, que destinamos, con la participación de los niños, a un área para su bienestar. A partir de la peatonalización, unimos dos parcelas, para convertirlas en un único espacio ondulado, con bancos de madera integrados con los ¨puff¨ colocados en el verde, “murales”, herramientas para niños, “decks” y chorros de agua que se elevan desde el suelo.

Este parque ha servido para confirmar nuestra teoría del “punto y el círculo”, por la que, partiendo de un nodo central rehabilitado, todo lo que surgiera a su alrededor debía ser positivo.

De hecho, al poco tiempo de ser entregado a las comunidades, vimos la mejora del entorno, la limpieza realizada por los vecinos, el uso de la zona para actividades culturales.

a) “Teatro Tilingo”, arquitectura de los años 50, ícono teatral, destinado al total abandono. Se recuperó cuidando los detalles para la interacción de los niños.

El “Teatro Tilingo” fue rehabilitado, utilizando las mejores técnicas acústicas y la tecnología más avanzada para la generación de la imaginación. En su entorno, se incorporó una zona de juegos rodeada de dibujos alusivas a canciones infantiles de nuestra Venezuela.

b)El Campo Deportivo “Los Picapiedras”, uno de los retos de nuestra acción. En uno de los barrios más complejos desde el punto de vista social del oeste de Caracas, nos encontramos con un campo de béisbol plagado de chabolas.

En virtud de la “acupuntura urbana”, inspirada en la ciudad colombiana de Medellín, donde la rehabilitación de la ciudad se centralizó en el desarrollo de los “barrios”, utilizamos un terreno para que los niños desfavorecidos jugaran, construyendo un campo de deportes que, con la incorporación de zonas de juego, murales, un gimnasio al aire libre y el apoyo a los equipos locales, se ha convertido en un centro comunitario de vanguardia como lugar de encuentro social.

c) Al sur del Lago de Maracaibo, en el oeste de Venezuela, nuestra institución construyó un Complejo Deportivo y Lúdico Urbano llamado “El Barroso”, en recuerdo del nombre del primer pozo petrolero venezolano que explotó en sus terrenos. Gracias a la participación de los niños, con el arte urbano, los equipos de juego, la cancha de baloncesto y la gran fuente en homenaje al vertido original de crudo, hemos influido en la vida de los residentes, que ahora tienen un espacio encantador y cercano a su identidad petrolera.

CAMPOS DEPORTIVOS EN LOS BARRIOS. IDENTIDAD DEL ACEITE

Concluimos considerando que cualquier espacio, incluso el más pequeño e insignificante, es un punto de partida para mejorar todo el territorio que lo rodea. Es la “acupuntura urbana”, obras puntuales, incluso dispersas, incluso minúsculas y a veces aparentemente insignificantes, que producen radialmente un cambio cívico del espacio.

3.5. Parques infantiles para rescatar socialmente a los niños de las barriadas.

La situación en los países latinoamericanos es difícil, pero aún más cruel, para los niños. En Venezuela, las zonas pobres están situadas en las colinas, se llaman “Barrios” y están formados por “ranchos” o casas colocadas unas encima de otras, pegadas y al borde de barrancos. Los niños sufren todas las desgracias, que hemos conseguido reducir considerablemente mediante la rehabilitación urbana y la acupuntura urbana de los espacios infantiles.

Miles de niños viven en estas zonas sin servicios. La mayoría de ellos pasan sus días sin ninguna escolarización. Vivir al borde de la calle no es feliz para nadie, y menos para los niños, ya que la decadencia sustituye a todas sus figuras de autoridad.

En los “barrios” nuestra institución construyó los “Parques y Campos Deportivos de La Alquitrana”, buscando espacios que pudieran ser adaptados para la construcción de áreas de juego.

Ésto se debe a que las áreas de juego son espacios que generan intercambios sociales y, en consecuencia, capaces de integrarse positivamente en la calle.

El proyecto comenzó incorporando a los miembros de las comunidades beneficiadas, quienes, al sentirse invitados a participar, nos ayudaron a identificar espacios en sus barrios que fueran zonas adecuadas para la colocación de aparatos lúdicos.

La selección de estos terrenos a veces parecía absurda por su pequeño tamaño o su dificultad para encontrarlos, pero el sentido de pertenencia en ellos, hizo que el proyecto fuera un éxito.

Construimos 278 parques infantiles en todo el país, algunos con canchas deportivas, que hoy dinamizan la vida de las comunidades, que los mantienen, tras haber las mismas formalmente asumido dicho compromiso.

Aquí, los niños aprenden a compartir, desarrollan sus habilidades cognitivas y físicas, conocen la naturaleza y aumentan su capacidad de relacionarse. Los niños encuentran “a la mano” en sus “barrios”, un espacio para alejarse de la violencia, el ocio improductivo y las drogas.

4. Conclusiones y propuestas.

La incorporación de las comunidades de las áreas en rehabilitación, a los proyectos de regeneración urbana, es la mejor forma de generar el “empoderamiento” ciudadano.

La participación activa de los niños es necesaria para repensar las ciudades como herramienta de pedagogía urbana.

La regeneración de la ciudad no tiene por qué llevarse a cabo en grandes espacios o con elevados “presupuestos”, basta, para generar un efecto positivo, con actuar de forma compartida con los colectivos del espacio que se va a intervenir, utilizando elementos lúdicos, “murales”, arte público, mobiliario, vegetación y señalización educativa, junto con el llamado “outdoor working”.

El fomento del juego es una garantía de sostenibilidad de los espacios. Un espacio recuperado debe ser utilizado para actividades culturales.

Se propone ofrecer espacios infantiles creados de forma imaginativa, para romper la rigidez con la que normalmente se les presentan a los niños, no sólo en cuanto a los aparatos que los conforman sino, sobre todo, en cuanto a las zonas donde pueden ubicarse. Los espacios de juego pueden situarse en cualquier lugar, de forma delimitada o difusa: en plazas, centros históricos, zonas turísticas, museos, miradores, hospitales, centros comerciales, complejos deportivos, playas, riberas, aeropuertos, estaciones de tren, puertos, alrededor de edificios administrativos, jardines, villas urbanas, zonas patrimoniales.

Se trata de superar la posición pasiva de los espacios infantiles, de hacer de la ciudad un lugar amigable para los niños, una zona colorida, donde la señalización sea lúdica, con museos y rutas para niños, donde el arte urbano salude al niño.

Así evitaremos la marginación y construiremos urbes más amables donde crezca el imaginario individual y colectivo, permitiéndonos una mejor formación de ciudadanos.

También proponemos la promulgación de medidas locales de emergencia para la simplificación de los procedimientos administrativos que permitan el uso adecuado y eficaz de los fondos (europeos) para el desarrollo medioambiental (niños) en aras de la sostenibilidad.

5. Los niños del arco iris. Pequeña reflexión para el “cierre”.

En esta pandemia y durante el primer cierre, pero también, el impuesto en virtud del color de las regiones en Italia, los niños fueron los más desfavorecidos; y, siguen siéndolo.

El juego es el mejor método de socialización que hace al niño tan feliz, que genera en él un mayor estado de confianza en sí mismo.

Lo mismo ocurre con el juego al aire libre; tanto porque los niños necesitan respirar aire limpio, como porque ese intercambio fomenta la imaginación.

Paradójicamente, fueron los niños quienes transmitieron a los adultos los mensajes más claros basados en el optimismo durante la clausura. Fueron los niños de Italia, con su arco iris, los que dijeron al mundo que “todo irá bien”.

Estos niños tenían todo el derecho a ser reconocidos, y que se les retribuyera por las bandas amarillas que habían bloqueado durante tanto tiempo el acceso sus zonas de juego. La Administración Local habría tenido el deber de renovar estas zonas de reunión haciéndolas limpias y saneadas, aptas para la practica de los juegos infantiles. Poco hubiera bastado: un pequeño proyecto de renovación de las zonas lúdicas.

Al igual que los parques “La Alquitrana” ayudan a salvar a los niños de Venezuela en los “barrios”, ofreciéndoles herramientas para desarrollar sus habilidades, los niños de las ciudades italianas podrían, con las áreas de juego renovadas, olvidar el triste recuerdo de la pandemia.

Para ello sería necesario utilizar el método de la “acupuntura urbana”, para identificar espacios, tanto pequeños como grandes, para construir, renovar o mantener espacios de juego.

Los integrantes de las comunidades, más que nunca, son conscientes del valor de compartir el medio ambiente, al aire libre. Seguro que estarían encantados de participar e intercambiar su “know-how”, para dar la bienvenida al arco iris a las nuevas zonas de juego.

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Beatrice Sansó de Ramírez

Abog. SummaCumLaude. Doct. en Dcho. Prof. UCAB-UCV. NYU Cities and Urban Development. Pdte PDVSALaEstancia 8 años: arte y espacio público, social, cultural.